lunes, 23 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
Fabiana voluntaria del hogar de niños comparte su testimonio
“Tienes que encender una luz aunque sea pequeña,
si ella se apaga este mundo será una tiniebla.
Tienes que arriesgarte a creer y no cerrar más tu puerta.
Vale la pena su brillo aunque sea pequeña…”
El sábado 30 nos atrevimos a encender esa chispa que palpitaba muy dentro nuestro. Y esa chispa se hizo llama cuando atravesamos la puerta y muchos ojos chiquitos se cruzaron con los nuestros. Ojos que conocen de desilusión, de tristeza, de abandono. De a poco ellos fueron chispa y miles de llamitas dieron calor a nuestra alma y nos hicieron arder.
Paradójicamente ese sábado comenzaba la vigilia de la beatificación del Papa Juan Pablo II, un hombre que supo mantener en su vida, una gran llama encendida a pesar de los vientos.
Ernesto Sábato desde su “Resistencia” nos relató:
“El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos, porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”
Sentimos así que como la Madre Ana María Janer, que supo de resistencia y de ser llama que da fuerza y vida, vale la pena encender una luz aunque sea pequeña.
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