Testimonios

 
Cuando a principios de año presentábamos los voluntariados a todas las familias de nuestro colegio, sabíamos que nos embarcábamos en un gran y hermoso desafío. Sabíamos que solos no podíamos hacerle frente, necesitábamos contar con todos ustedes…

Ya terminando el año, un año lleno de gracia para todos los janerianos, no nos queda más decir que simplemente GRACIAS…

Gracias a todos los que hicieron carne este proyecto…
Gracias a todas las familias, personal docente y no docente que estuvieron presentes y colaboraron de una u otra manera…
Gracias por el compromiso…
Y gracias a la Madre Janer, quien, por su ejemplo, nos muestra el camino de la santidad y nos permite ver a Jesús en cada hermano necesitado…

Por eso, “todo lo que hemos visto y oído” no debe quedar sólo para nosotros, vayamos y extendamos la Buena Nueva…
¡Sigamos en camino!

Comunidad Religiosa, Cecilia y Rodrigo

Una noche distinta

“Antes de mover ni decir nada
Ármese de valor y preséntese allá
Donde existe la necesidad”

Comenzó con un poco de temor por no saber que iba a encontrar, ir a la Plaza de noche, donde nunca antes había ido sola, si por casualidad estaba por esa cuadra, cruzaba y no caminaba por la plaza.
Pero gracias al voluntariado pude participar, armándome de valor, junto a religiosas, docentes, padres, abuelos, alumnos y ex alumnos, de esa noche y otras. Pero la primera fue distinta.
Ver otra cara, ver la necesidad de otros tan de cerca, gente joven y gente grande, hombres y mujeres que agradecían lo que se les ofrecía.
También me sorprendió las ganas puestas en los preparativos previos a la salida. Todos juntos trabajando en equipo preparando las viandas, con una organización adecuada para la circunstancia, dada nuestra escasa experiencia en el tema.
Gracias a los padres de los alumnos, que fueron los que motivaron a las familias.
Fue una noche distinta, llena de momentos y emociones que seguro no olvidare.

Monica Bonialian de Cantatore- Coordinadora Jardín de Infantes


Queremos empezar dándote gracias Señor por este año, que nos preparamos para la beatificación de la Madre Janer, Beata desde el 8 de octubre, cómo ella nos enseñó con su historia de vida, con su entrega a Dios y el servicio a los demás.
Un grupo de personas pudimos plasmar en uno de los tantos Voluntariados lo que ella nos legó: amar y servir siempre y en todo.
El grupo Noche de la Caridad nos dejó una inmensa alegría de poder compartir con los que menos tienen, a su vez nos dejó una gran enseñanza: la humildad de reconocer que sin la providencia divina nada somos. Y que está lleno de realidades fuertes, pero lo importante es no mirar para otro lado.
Esperamos que estos voluntariados sigan todos los años y que cada vez podamos crecer aún más en la fe, entrega y servicio a los hermanos más necesitados de un plato de comida, un beso, un abrigo, un abrazo, una sonrisa, y con amor seguir difundiendo la obra de nuestra Beata Madre Ana María Janer. A todos los que colaboraron generosamente en cada salida: GRACIAS.
Gracias Dios nuestro y gracias Madre Ana María Janer.

Familia Suar Bonnot- 6º grado B

Estoy muy agradecida con la posibilidad de ofrecer una ayuda aunque más no sea la de compartir gratos momentos con pesonas de más edad que yo, pero con la misma vitalidad. Creo que el dar implica también darse para uno. En estos encuentros no considero que vinimos de otro lado, llegando desde afuera para traer desde “arriba” e irnos, sino que la recarga fue mutua. La alegría de ellos al recibirnos hace que uno también se vaya de ahí pleno en lo que los “viejos” devuelven. Una también quería ir a buscar la alegría de ellos. Tan vitales para el disfrute, las ganas de pasarla bien que entusiasmaba, contagiaba. Había que ver las caras con los juegos y bailes que armábamos entre todos, parecían retroceder seis décadas, convirtiéndose en chicos, desmintiendo el DNI que tienen y demostrando que los años están en el alma. Nos dan una muestra de cómo hay que atravesar esos años de un DNI extenso.

Elizabeth Blanco- Mamá de Irina de 5º grado B.

Esta no fue mi primera experiencia, sino que fue la segunda en este pueblo. A comparación de la primera, esta vez la viví más “desde afuera”, quiero decir, dejé que otros chicos que fueron por primera vez pudieran vivir esta experiencia.
Me siento tan llena yendo a otro lugar y ver que a veces nos quejamos tanto de muchas cosas de la vida y allá pueden estar sufriendo más. Es cierto que en este lugar como en todos hay sectores que tienen más necesidad que otros, pero todos los niños te responden con la misma sonrisa llena de alegría y eso es lo que más me satisface de esta experiencia. Es algo muy lindo que está bueno que mucha gente lo pueda vivir.

Alumna de 4º año A Comunicación


La Misión me cambió como persona, ver a los nenes sonriendo mientras jugábamos, cantábamos. Además la experiencia de conocer gente nueva y saber que hay personas que quieren ayudar.
Cuando vi el recibimiento de la gente que ya nos habían acomodado el lugar donde íbamos a dormir, que nos saludaba por la calle, me puse contenta porque la gente nos recibió con amor.
A mi en particular me tocó ir al geriátrico. Los hombres que estaban ahí nos recibieron muy bien y se nota que les gustan las visitas. Por mi parte la Misión fue una experiencia que cambió mi forma de ver a los demás y principalmente a mi como persona.

Daniela Stigliano- Alumna de 2º año Gestión


Rescato un centenar de experiencias de esta misión pero tratando de englobarlas en una idea pensaría sin duda en crecimiento, en el sentido de poder despojarse uno de sí mismo para poder ver al otro y asumir la necesidad ajena como propia. En mi caso tuve la hermosa oportunidad de vivenciar cómo cada uno de nosotros se daba plenamente, asombrados de todo lo que implica la caridad hacia el otro, un otro que se desconoce… y poder admirarnos ante lo que recibíamos a cambio. Ese sentimiento iba mucho más allá de lo que pensaban, o pensábamos todos, poder descubrir la capacidad de asombro desde lo más básico del vínculo es un aprendizaje invalorable. Esto nos alimentó como grupo, personas que transitamos diariamente caminos diversos nos encontrábamos de repente alimentados y unidos por ese sentimiento que es difícil de explicar y racionalizar…sólo hay que vivir la experiencia para poder comprenderlo…es una invitación a una fiesta que es imposible querer perdérsela…

Paula Chumbita- Psicopedagoga del Instituto


“Hay más felicidad al dar que al recibir” Esa fue una frase que me dijeron una vez y la cual me marcó mucho. Eso fue lo que sentí aquella mañana cuando llegamos a O´Brien. Fui con muchas ganas y miedos también; pero estaba dispuesta a darlo todo para que aquellas personas sonrían aunque sea un rato. Las mañanas en el Colegio primario nos hicieron pasar un rato hermoso junto a esos chicos dispuestos a jugar con nosotros. Jugamos, cantamos, nos reímos, disfrutamos, hablamos, nos conocimos y todo eso lo concluimos el sábado en la plaza compartiendo con ellos una mañana distinta. Con los abuelos y los adultos también tuvimos un lindo encuentro, donde compartimos charlas, mates, galletitas; fue un momento muy agradable. En lo personal sentí una inmensa felicidad al ver como éramos recibidos y como compartían con nosotros. En un momento dado, algo que me llamó mucho la atención, vinieron abuelos a traernos fotos del pueblo, y comida en forma de agradecimiento; ahí fue cuando pude sentir que lo que habíamos hecho durante esos cuatro días habían tenido resultado. A su vez, como coordinadora, debo decir que volví muy satisfecha con lo hecho por parte de cada uno de los chicos del Grupo Juvenil Janerianos y por aquellos ajenos que nos acompañaron también. Esto nos invita a poner siempre la mirada más allá y seguir misionando en nombre de Dios.

Yamila fernández- Exalumna- Coordinadora Grupo Juvenil


Me piden escribir algo, explicando lo que significa para mi el voluntariado. Si bien durante mucho tiempo puse en práctica el altruismo, hoy es distinto. Hoy siento otra inspiración que me lleva a dedicarme día a día, motivada en aquella entrega realizada por la Madre Ana María Janer con su servir con amor a los jóvenes, niños, ancianos y enfermos, viendo en ellos la imagen de Jesucristo, signo auténtico del amor a Dios, que creció y compromete hoy a los janerianos a seguir sus pasos.
El colegio, mediante la creación de los voluntariados en el año de la Beatificación de la Madre, me ha brindado la oportunidad, me siento muy bien en el poco tiempo que llevo a cabo esta tarea, porque para mí el poder dar una mano, me ha hecho estar bien conmigo misma, sobre todo estar con niños y realizar esta tarea con un grupo humano de docentes, mamás y alumnas de 4º y 5º año a los que se sumaron también jóvenes amigos.
En este momento estamos concurriendo al Hogar de niños, cuatro grupos, los sábados de 15 a 17 hs. Cada uno de esos grupos lleva distintas propuestas de actividades, desde lo artesanal, lo lúdico, el aprender sencillas recetas de cocina y la creatividad manual, permitiendo a los chicos expresarse ampliamente. Compartimos después de la tarea, la merienda con ellos.
Lo cierto es que como grupo, tratamos de ir remediando pequeñas necesidades que el hogar depara, pero lo que deseo resaltar que durante esos encuentros que tenemos con los chicos de variadas edades, entregamos lo más preciado que podemos ofrecer, nuestro amor, nuestro calor y nuestra compañía a esos seres que nos abren sus brazos al llegar.
Que Jesús, la Virgen María y la Beata Ana María Janer, nos siga fortaleciendo como grupo y nos enseñe cada día a caminar juntos en este compromiso asumido con fe y fortaleza y que la caridad se haga servicio en los pequeños.

Inés Ramos Marrero- Bibliotecaria

 
Movidos por el carisma de la Madre Ana María Janer y haciendo vida el lema de su Beatificación “Amarte y servirte, siempre y en todo”, fuimos haciendo camino acompañando a los chicos del hogar.
Cada sábado nos quemaban con su llamita encendida y nosotros nos llenábamos de “luz” y nos sentíamos “luz” para ellos, aunque fuera por un ratito.
Valió la ena el esfuerzo, las dudas, el dolor, los interrogantes que se nos presentaron.
Valió la pena arriesgarnos a creer.
Valió la pena encender una luz aunque fuera pequeña.

Fabiana Giacón- Maestra de 7º grado


Hace muchos años que trabajo en Institutos Católicos donde la solidaridad es el eje de la mayoría de las actividades que allí se desarrollan, pero esta es la primera vez que me siento llamada a participar activamente y fue maravilloso. Realmente fue una experiencia muy enriquecedora, no fue solo explicar algo que alguna nena no entendía, sino que eso fue la excusa para establecer un vínculo personal. Es lindo llear y saber que te están esperando, recibir muestras de cariño, dibujo, sonrisas… más de lo que uno pueda darles. Esto fue un ida y vuelta, todos los que vivimos la experiencia de compartir con estas nenas un ratito nos llevamos algo importante, la alegría de despertar en el otro una sonrisa.
Sería maravilloso que esto creciera para así poder cubrir más tiempo con ellas. Con lo que cada uno de nosotros pueda ofrecer:  leerles un cuento, hacer una manualidad juntas, algo que ellas habitualmente no hagan y es solo un ratito de nuestro tiempo…
Creo que es para reflexionar. Agradezco a todos porque este fue también un espacio para conocernos más entre nosotros. El trabajo en comunidad fortalece. Deseamos que ela año próximo seamos muchos más. Una comunidad al servicio del que necesita solo una sonrisa de nosotros. ¡Animémonos!
Un fuerte abrazo.

Diana Rocha- Profesora de Inglés


Nosotras somos el grupo de las cocineras, intentamos endulzar el alma de los niños. En esta ocasión les queremos contar las exquisiteces que cocinamos: chocotorta, tostados de jamón y queso, rosca de pascua, trufas y piononos.
¡Con cuántas caritas alegres y de asombro nos encontramos el primer día que fuimos al hogar! Pudimos percibir lo importante que se sentían cuando uno les servía lo que ellos mismos habían cocinado.
Nos descubrimos todas unidas por un mismo sentimiento donde lo expresábamos con emociones encontradas, afectos recíprocos, mucha energía positiva y sobre todo el sentimiento de pertenecer a la comunidad janeriana que respaldaba nuestros encuentros mensuales.
Cada sábado fue enfrentar distintos obstáculos, los cuales nos enriquecían de experiencias y mociones con un fin bien logrado.
Por momentos tuvimos algunos altibajos y un cierto desazón porque no podíamos cambiar la realidad familiar  cotidiana de los niños pero teníamos la certeza que estábamos caminando por tierra firme.

Grupo Caridad.


Quiero expresar, por medio de la presente, que me resentido reconfortado al culminar cada noche de la Caridad, pues cada integrante de la gran familia janerina ha puesto de manifiesto una vez más la voluntad de acercarse a quien más lo necesita. Ver el cuerpo directivo y docente con tanto compromiso, renovaban el compromiso.
Dios ha sabido iluminar el camino y la Madre Ana María Janer nos ha acompañado en todas y cada una de las entregas.
Mi apoyo incondicional a quienes han sabido tender sus brazos desde el corazón y mi gratitud por haberme permitido formar parte de tan magnífica acción.
Amarte y servirte, siempre y en todo.

Enrique Fiocco- Papá de Nahuel y Lorenza


Se acerca el final del año, miro hacia atrás y pienso en hacer un balance del año transcurrido.
Aparecen los recuerdos, inicio de clases, reunión en el colegio, presentación de maestros, aparece Rodrigo que nos invita a ver un video, y luego nos habla de un proyecto llamado Voluntariado Janeriano, que consistía en: ayudar a niños, ancianos, indigentes, colaborar, invertir nuestro tiempo, escuchar, compartir algo del amor que cada uno tiene dentro. De esta forma empezaron mis visitas al hogar de ancianos.
Conocí gente maravillosa, docentes, madres como yo y descubrí algo de lo cual Rodrigo no nos había hablado en esa reunión: “la devolución de esas hrmosas abuelas”. En mi corazón quedan las mejores sonrisas, los agradecimientos, los abrazos, apretones de manos de cada una de esas personas que por distintas circunstancias están en ese lugar. Y cada día que salíamos todas coincidíamos que nos íbamos mejor de lo que entrábamos. Por todo esto y sin extenderme, agradezco profundamente el haberme dado la oportunidad de haber integrado este grupo, de haber podido descubrir una vez más, la luz que cada uno lleva dentro. Por último, creo que estos proyectos no deben discontinuarse, propongo el año que viene seguir, desde mi lugar, con este proyecto maravilloso, que me dio infinitas satisfacciones. Me despido con una frase que hay en el hogar que dice más o menos así:

El paso de los años arruga la piel, pero la falta de entusiasmo arruga el alma.

Graciela Careggio- Mamá de Juan Pablo de 6º grado B y Matías de 1º año B.


Deseo transmitir en pocas palabras la breve pero enriquecedora experiencia personal que significa para mi cada uno de los encuentros, que con el resto de mis compañeros del voluntariado, tenemos cada mes en las reuniones del Hogar para personas mayores.
Pensar en que uno colabora con algunas donaciones esporádicas para los más necesitados, nunca puede comparase con la posibilidad de entregar y compartir nuestro tiempo con aquellos que se encuentran por distintos motivos en el Hogar de ancianos.
Cuando llegamos por primera vez todos estábamos un poco desorientados. Pensamos en cómo seríamos recibidos, cómo debíamos empezar a dar nuestros primeros pasos. No sabíamos por dónde empezar a brindar cariño, contención, de qué modo íbamos a poder ayudar. Pero, con humildad, sin apuro, sólo compartiendo momentos felices y enriquecedores para todos, fuimos caminando. En pocos días nos dimos cuenta que no debíamos preocuparnos nada mas que en seguir y aplicar sin reservas las enseñanzas que nuestra querida Madre Ana María observó y fueron su guía y testimonio durante toda su vida: la entrega del amor desinteresado, solidaria, el obrar dando un servicio altruista por amor a Jesús y la acción caritativa que se fundamenta en obrar para el logro del bien común.
En cada reunión siempre recibimos más amor y cariño que el que llevamos.
Esperamos ser dignos mensajeros e inspiradores para otras personas de los valores que sustenta nuestra querida Institución en la vida de la Madre Ana María Janer.

Susana Binello- Profesora de Informática

Es una muy buena experiencia. Aunque a veces uno no tiene muchas ganas de ir porque es viernes, está cansado o quiere hacer otra cosa, cuando salís te das cuenta que vale la pena estar un rato ahí, dándoles a los nenes un poquito de lo que uno tiene y ellos o.
Es muy gratificante y a medida que pasa el tiempo vas viendo que ellos sí se dan cuenta de que estás ahí, que sí les interesa, y, en ese rato, esa atención y cariño que uno les brinda lo toman, y te reconocen cada vez que volvés.
No nos cuesta nada y si uno no puede hacer cosas en una escala más grande, esta es una buena manera de empezar, ponerse en el lugar de los otros y conocer otras realidades.

Sol Lanosa- Alumna de 3º A Comunicación